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VENTANA de los Bicentenarios | casas

VENTANA de los Bicentenarios

Beatriz Sánchez Hita y Arturo Morgado, protagonistas de las “Tertulias que hacen historia”

7 de junio de 2012



El programa “Tertulias que hacen historia. Palabra música y teatro en lugares privados de nuestra historia” coordinado por la profesora de la UCA, Marieta Cantos y Beatriz Estévez Pacheco, periodista del Diario de Cádiz, y organizado por el Vicerrectorado de Proyección Social, Cultural e Internacional de la UCA, cumplió ayer su tercera cita con un lleno total, más de 40 personas ocuparon la terraza de la casa Lallemand, conocida finca gaditana situada en la calle Ancha.

El programa de estas tertulias comienza con una visita a la casa palacio, en la que los asistentes tienen la oportunidad de conocer lo que esconde cada finca detrás de su fachada. Tras la presentación por parte del director general de Relaciones Institucionales y Comunicación de la UCA, Enrique García Luque, el programa arrancó con el micro concierto del Quinteto Hispano Ruso de cuerda, que interpretó 3 breves piezas de Franz Joseph Gluk y Doménico Scarlatti, para cerrar con una Serenata de Josep Haydn. En esta ocasión el quinteto estuvo formado por tres violines, cello y contrabajo, y será el encargado de seguir amenizando las tertulias durante toda su programación.

Los tertulianos, Arturo Morgado, director del departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la UCA y Beatriz Sánchez-Hita, profesora y miembro del Grupo de Estudios del S. XVIII de la UCA, moderados por Marieta Cantos, transmitieron a los presentes multitud de detalles y curiosidades acerca del desarrollo de la industria de la imprenta en Cádiz durante la Guerra de la Independencia. Una visión del panorama general del libro en el S. XVIII, ofrecida por Arturo Morgado sería el punto de arranque de la sesión, en ella se explicó que el latín sufriría su decadencia como lengua viva en estos años, ya que los libros comienzan a escribirse en los idiomas nacionales, así mismo las temáticas también comenzarían a variar, implantándose un nuevo género literario, la novela, que sería el “gran Género” del doce.


También desde el punto de vista del lector se introducirían cambios, según Morgado, se establece el paso de la “lectura intensiva”, en la cual el individuo manejaba solo algunos libros que releía continuamente, a la “lectura extensiva” donde el lector pasa a poseer una cantidad mayor de libros, leyéndolos solo una vez, dato importante, ya que este hecho hará que las imprentas tengan mayor actividad por una mayor demanda de libros del público.


La prensa es otra de las actividades que disfrutó de una situación privilegiada durante el S. XVIII en Cádiz, alrededor de 7 imprentas y 22 librerías se contabilizan en la ciudad. Sánchez Hita, destacó la singular iniciativa de muchos militares que fundaron empresas de periodismo en aquellos años, el cuerpo militar era otro de los estamentos que apostó por la difusión de la cultura a través de los periódicos. Sería a partir de 1810 cuando las 7 imprentas de la ciudad comenzaron a no ser capaces de repartir la cantidad de folletos y periódicos que existían, momento en el que la industria de la imprenta comienza a crecer, se encargan prensas y letrerías a Londres, multitud de operarios vienen a la ciudad desde Valencia y Madrid, reforzándose así todo el sistema de imprentas hasta alcanzar una absoluta modernización.


Arturo Morgado se centró en la temática de los libros. La iglesia tendría una vital importancia en el mundo de la literatura, ya que eran los “poseedores” de la cultura, la mayor parte de los libros fueron escritos por clérigos, que escribían sobre temas religiosos, según Morgado “el 80% de los libros que se escribieron en la ciudad de Cádiz en aquellos años eran de temática religiosa”. Aunque también se tradujeron obras como la colección El Viajero Universal o la Historia Natural de Buffon. En este siglo de luces, la llamada “Ilustración Cristiana” era la muestra del pensamiento católico “relativamente” abierto y más avanzado. Morgado tampoco dejó de lado las bibliotecas, destacando el hecho de que en los inventarios de los años 1820-1830, se apreciaba que los conventos poseían un reducido volumen de obras debido a la desamortización iniciada por Godoy. Las obras de estas bibliotecas destacaban por su profundo perfil conservador, todo lo contrario de lo que se encontraba en las bibliotecas particulares, cuyos coleccionistas cumplían un perfil común; viajeros y políglotas que adquirían sus libros en países extranjeros y utilizaban sus bibliotecas como modo de ostentación. Un ejemplo de ello sería la biblioteca de Sebastián Martínez, con más de 800 títulos en diversos idiomas y cuyas temáticas abarcaban el mundo del arte, la geografía y los viajes.


Prensa e imprentas se convirtieron en un negocio durante la época de las Cortes, pero también ayudaron a difundir la cultura a través de muy diferentes vías, existían periódicos que se editaban para el clero, y estos lo leían en las plazas para aleccionamiento de los ciudadanos ya que el 90 % de la población era analfabeta. También existían tertulias en las trastiendas de las librerías y en los puestos de papeles públicos, donde se formaban largas colas de personas para comprar prensa. Detalles importantes como los contenidos de los periódicos fueron apuntados por Morgado, que explicó que las noticias políticas nacionales no tenían cabida en los diarios, en cambio se podían encontrar multitud de contenidos curiosos, que hoy en día sirven para el conocimiento de la vida cotidiana del 1800. Fábulas, referencias a la historia natural, noticias de carácter económico y mercantil, actos simbólicos de los mandatarios, referencias climatológicas, etc, llenaban las publicaciones de aquellos días.


La actividad cerró con una representación teatral de un sainete de Antonio Estrada, por parte de la compañía de teatro De Ida y Vuelta, formada por antiguos alumnos de la Universidad de Cádiz. Quienes a través del humor, escenificaron una tertulia de la época a través de los personajes de un Barón, una Marquesa, dos vecinos de la ciudad de Cádiz y un sirviente.

Las Tertulias que hacen Historia, es una actividad desarrollada en el despliegue del Plan Director de los Bicentenarios de la Universidad de Cádiz para la conmemoración del 200 aniversario de La Pepa. La siguiente cita tendrá lugar el 26 de septiembre, y tratará la temática de “Higiena y Sanidad” en el doce. Para asistir puede puede realizar su inscripción a través de internet en la aplicación Celama o llamar al teléfono 956 015 800.


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Cafés y tabernas, protagonistas de la segunda entrega de las “Tertulias que hacen historia”

17 de mayo de 2012




El programa “Tertulias que hacen historia. Palabra música y teatro en lugares privados de nuestra historia” coordinado por la profesora de la UCA, Marieta Cantos y organizado por el Vicerrectorado de Proyección Social, Cultural e Internacional de la UCA, cumplió ayer su segunda cita con un lleno total, más de 60 personas ocuparon las galerías y patio central de la casa Belle Epoque, conocida finca gaditana situada en la Plaza de Mina.

El programa de estas tertulias comienza con una visita a la casa palacio, en la que los asistentes tienen la oportunidad de conocer lo que esconde cada finca detrás de su fachada. La historia de la casa palacio Belle Epoque, fue trasladada por Beatriz Estévez Pacheco, coordinadora también de la actividad y periodista del Diario de Cádiz, quien apuntó en la presentación que su dueña, Teresa Jiménez Pérez, gran defensora del patrimonio histórico-artístico de Cádiz, vino a esta ciudad en 1982 para alquilar un local para su tienda de antigüedades, y al visitar la finca entera “quedó enamorada de la casa”, años después conseguiría comprarla, llevando así más de 10 años viviendo con su familia. 

Tras la presentación por parte de la vicerrectora de Proyección Social, Cultural e Internacional de la UCA, Marina Gutiérrez Peinado, el programa arrancó con el micro concierto del Quinteto Hispano Ruso de cuerda, que interpretó 3 breves piezas de Baldassare Galuppi y Franz Joseph Grossec, para cerrar con un Andante Gracioso de la Sinfonía Veneciana del maestro Salieri. El quinteto formado por dos violines (Vladimir Dimitrenco y Luis Miguel Días Árquez), viola (Michael Leifer), cello Nonna Natsvlishvilj) y contrabajo (Francisco Lobo), será el encargado de seguir amenizando las tertulias durante toda su programación.

A continuación tuvo lugar la tertulia, cuya temática versó sobre las “Tabernas y Cafés” en el S. XVIII en Cádiz. Los tertulianos, el catedrático de la UCA, Alberto Ramos y Alberto González Troyano, moderados por Beatriz Estévez, transmitieron a los presentes multitud de detalles y curiosidades acerca de estos lugares públicos que tanto protagonismo tuvieron en la historia contemporánea de la ciudad. Más de 360 tabernas fueron contabilizadas en Cádiz en el año 1801, conociéndose también que el vino preferido de los gaditanos era la Manzanilla, que quizás alcanzara su actual popularidad gracias a la fama que tuvo en esos años. Se diferenciaron bien los usos y costumbres de cada establecimiento; los cafés, como el famoso Café Apolo o el de Correos, eran sitios de mayor nivel cultural y político, donde proliferaban las conversaciones más serias, mientras que en las tabernas, lugares también destinados a las tertulias, se hicieron hueco otras manifestaciones culturales que arrancaron en el S. XIX como los toros y el flamenco, “en las tabernas se va a fraguar que al calor del vino se vayan creando estas artes populares, peldaños hoy de la cultura española” expresó González Troyano.

Y es que sin cafés y tabernas la opinión pública no hubiera sido posible, convirtiéndose así estos lugares en elementos difusores de la cultura y opiniones del doce. Según Alberto Ramos, la tasa de analfabetización en aquellos años era muy alta, y estos establecimientos públicos servían para la difusión de noticias y eventos, donde el boca a boca alcanzaba su máximo grado de expresión. Existía en aquellos años una profesión remunerada que era la figura del lector de prensa, el cual se encargaba de leer todos los periódicos y gacetas que tuviera el café; que en aquellos años, era un servicio más que ofrecían estos establecimientos, en ellos se podía encontrar toda clase de prensa extranjera, local y nacional. También los ayuntamientos colgaban sus anuncios allí para que de esta forma alcanzaran mayor difusión. Ramos apuntó que “las murallas de Cádiz fueron construidas con el dinero de los impuestos del vino que se consumía en la ciudad”, este detalle sumado a la gran utilidad como medio de difusión de informaciones, hizo que el proyecto de intento de reducción del número de tabernas en la ciudad de 364 a 60, fracasara.

También se habló de los diferentes espacios en estos locales y su uso, como las trastiendas de las tabernas, que se reservaban solo a algunos clientes y donde tenían lugar las conversaciones más transgresoras, o la presencia de las mujeres en estos lugares, las cuales tenían prohibida la entrada desde tiempos de Carlos IV, siendo permitida solo la entrada a mujeres que trabajaran allí, con la condición de que fueran mayores de 40 años. Aunque este detalle, evidentemente, no impediría que las mujeres más atrevidas de la época compartieran espacio de entretenimiento con los hombres, según Ramos Santana, muchas eran las denuncias que recibieron las tabernas por permitir la entrada de estas a sus locales, así como por cerrar a altas horas generando demasiado escándalo.

Otro detalle curioso fue la diferenciación entre el café y el chocolate en los cafés de la época, un pulso mantenido entre estas dos bebidas, que acabó separando su gusto por una u otra consumición por clases sociales. El café era la bebida de moda, mientras que el chocolate era la bebida conservadora que tenía que ser desplazada, ya que era consumida por la nobleza. El café simbolizaba el progreso y la burguesía lo utilizaba como elemento diferenciador, que compraba chocolate para el servicio de sus hogares.

Vinos como el “Pajarete”, el vino de Lucena, el “Valdepeñas”, el “Carlón” de origen catalán pero que tuvo su versión gaditana durante el S. XVIII, aunque no llegara a nuestros días por su poco éxito, los vinos de Jerez y el Puerto de Santa María y la Manzanilla como favorito, eran las variedades que más se solicitaban en las tabernas. 

La actividad cerró con una representación teatral de un sainete de Antonio Estrada, por parte de la compañía de teatro De Ida y Vuelta, formada por antiguos alumnos de la Universidad de Cádiz. Quienes a través del humor, escenificaron una tertulia de la época a través de los personajes de un Barón, una Marquesa, dos vecinos de la ciudad de Cádiz y un sirviente, que cerraría el sainete con la entrada de una bomba a escena (lanzada por el ejército francés), para sorpresa de los asistentes.

Las Tertulias que hacen Historia, es una actividad desarrollada en el despliegue del Plan Director de los Bicentenarios de la Universidad de Cádiz para la conmemoración del 200 aniversario de La Pepa. La siguiente cita tendrá lugar en la casa palacio Lallemand, y tratará la temática de “Imprentas y Librerías” en el doce. Para asistir puede puede realizar su inscripción a través de internet en la aplicación Celama o llamar al teléfono 956 015 800.


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