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CRÓNICAS DE LOS BICENTENARIOS: VI CONGRESO INTERNACIONAL DOCEAÑISTA (Segunda Jornada)

18/03/2010

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La mañana de esta segunda jornada comenzó con la presencia de Raquel Sánchez, profesora titular de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, que introduciéndonos en las vidas de algunos políticos y escritores liberales que se vieron implicados en los sucesos del periodo de 1808 a 1814, y que dejaron escritas sus opiniones en aquellos años, perseguía el objetivo en su ponencia, de analizar los escritos de carácter político de cuatro liberales especialmente significativos que fueron protagonistas en distinto grado durante los años de la Guerra y que después se convirtieron en gobernantes, diputados y/o periodistas. Centrándose así en las figuras de Argüelles, el Conde de Toreno, Alcalá Galiano y Martínez de la Rosa, que publicaron una serie de textos de análisis político acerca de los aspectos más destacados del proceso constitucional.

Destacar los textos de Toreno que defiende la libertad de cultos en la nación pero a su vez explica que era necesaria la consagración de la religión católica como única en el estado, ya que la libertad de cultos habría traído muchos problemas a la nación, lo importante pues para él era acabar con la inquisición. Otro aspecto que destacó de sus textos fue la situación que vivían las colonias iberoamericanas donde se dudaba que pudieran gobernarse por si mismas y se trasladaron instituciones y sistema político para conseguir su desarrollo.

Alcalá Galiano no estuvo ligado al proceso constitucional, no fue diputado, esto hace, según la ponente que sus textos cobraran un tinte más objetivo. Nos habló también de como Galiano pensaba que la revolución era un proceso necesario por el cual una nación debía pasar. Así mismo sus textos se centraban en la descripción de los comportamientos del pueblo, este fue un tema recurrente en él, opinando por ejemplo que el pueblo de Cádiz vivió muy “frívolamente” los acontecimientos del 12, ya que no eran realmente conscientes del cambio que esto supondría, o que la fuerza del populacho tenía una vertiente peligrosa, ya que lo importante era que la élite ilustrada no se dejara llevar por la fuerza del pueblo.

La aportación de Martínez de la Rosa se centra sobre todo en enmarcar los sucesos españoles de la época en los asuntos de política europeos, sobre todo franceses. 

Concluía la profesora su ponencia lanzando una pregunta al aire, y es que si existen estos procesos de cambio, ¿qué es la guerra entonces? ¿un freno o una oportunidad?.

 

Tras la presentación de estos textos que nos acercaron a las opiniones de hombres ilustres del período doceañista, pudimos disfrutar de una interesante ponencia a cargo del

profesor de Estudios Hispánicos de la Universidad de Stirling (Gran Bretaña), Andrew Ginger. Que con el sugerente título ¿Ser joven era realmente divino, o en qué consistía la madurez revolucionaria? Nos relató en su exposición una mutable imaginaría de la madurez y de la juventud que tenía amplias resonancias corporales, psicológicas e históricas entrelazando la realidad física y biológica del ser humano, su posible desarrollo sentimental y educativo, y una intrincada gama de ecos filosóficos, teológicos, e intelectuales que atravesaba decenas de siglos.

Decía el profesor que muchos liberales buscaron el equilibrio entre el cuerpo joven y el valor de lo maduro, pero la creencia fundamental se basaba en la experiencia práctica. La madurez era el camino de la revolución y comparaba la Constitución con un cuerpo nuevo hecho de trozos viejos, como el cuerpo de Frankestein de la novela de Mary shelley.

La necesidad siempre presente de consultar a los mayores y no dejarse llevar por el espíritu de los jóvenes. De este modo, explicaba Ginger, el discurso post revolucionario dependió del ir y venir de lo joven a lo maduro, la cuestión de si o no reimplantar la Constitución de 1812, ya que se trataba de volver a implantar un cuerpo joven creado con aquel espíritu.

Algunos ilustres coetáneos del XIX mencionó también el ponente, Martínez de la Rosa, Pastor Díaz o Joaquín María López y sus visiones acerca de la identificación de las diferentes ideologías con lo joven y lo liberal con lo viejo y el absolutismo.

Multitud de iconos aparecieron también en su presentación, imágenes donde se representaban alegorías entre lo nuevo y lo viejo. Concluyendo con una cuestión y es que las metáforas de las que nos habló, también habría que preguntarse si son nuevas o viejas.

 

La sesión de la mañana cerró con la intervención de cinco comunicaciones que nos acercaron a muy diversos temas, entre ellos, una presentación de la vida y hazañas de Ramón Arispe durante la Revolución en Méjico, gracias a la cual conocimos diversos aspectos de las coetáneas revoluciones en Iberoamérica. Otra donde se expusieron detalles de aspectos más cercanos a como eran las vivencias el pueblo en aquellos días, y detalles de la proclamación de las Cortes de Cádiz. Una más, centrada en las experiencias vividas por el pueblo vallesoletano y como se administraron cuestiones relativas a la educación y por último un acercamiento a la figura de Jovellanos como hombre, centrada en la investigación realizada a través de la numerosa correspondencia mantenida entre este y Lord Holland.

 

La tarde comenzaría así mismo con la intervención de dos comunicaciones, centradas en investigaciones muy dispares, por un lado la experiencia de la trayectoria vital de los extremeños que formaron parte de los acontecimientos que tuvieron lugar en Cádiz y fueron exiliados a países como Portugal, como Muñoz Torrero que escribió sus memorias tristemente perdidas desde este exilio, o Londres donde incluso se llegó a llamar el “barrio español” al barrio de Somers Town, donde una gran cantidad de españoles habían conseguido residencia, Francia con José de Espronceda o José María Calatrava y los menos que fueron a América, pero que influyeron de manera inestimable con su ideología liberal en el proceso de emancipación de las colonias.

Prosiguió el turno de comunicaciones una ponencia centrada en el relato detallado del los acontecimientos del Sitio a Tarragona, no tan famoso por el número de muertos o el tiempo de duración como los de Gerona o Zaragoza, pero si por la crueldad a la que se vio sometido el pueblo. Explicaba la comunicante que toda la información había sido extraída de las memorias del General Contreras.

 

Y por último, la ponencia de Jacobo Sanz, Catedrático de Literatura de la Universidad de Salamanca, el cual hizo hincapié en la visión y vivencias del clero en todo el proceso de guerra y revolución por el que pasó España en aquellos días. Una divertida caricatura nos presentaba la figura de una monja que acuchillaba a un soldado francés durante un enfrentamiento, de esta curiosa forma nos presentaba el ponente el poder ejercido por el clero sobre la ocupación francesa. Siendo sus armas reales, en ocasiones la oración y el apoyo a sus castigados fieles, y otras ocasiones, como defendían algunos, el dar la vida por la patria, recobrando el término de guerra santa.

Y es que estos clérigos ejercían de verdaderos comunicadores, ya que en muchas ocasiones ellos eran la única fuente de información del pueblo y desde sus púlpitos, usados a veces como escaparate de sus escritos lanzaban apologías de apoyo al clero regular, creando entre la opinión pública un sentimiento antifrancés pero a su vez de amor al rey, ya que según ellos, el hombre es incapaz de vivir en sociedad sin reconocer una figura superior. Destaca el profesor la figura del Padre Traggia, del cual muchos de sus escritos para prensa acaban convirtiéndose en pasquines.

Concluyendo así con unas exaltadas palabras de Traggia donde se defendía la entrega del clero al movimiento liberal.


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