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El escritor Sergio del Molino en el programa Presencias Literarias en la Universidad de Cádiz

12/03/2018

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“Una lección que aprendí hace mucho tiempo es que el horror no necesita adjetivos”

 

La tormenta Emma devastó las costas gaditanas en días atrás. Horas después, sin tiempo para la recuperación, se activó de nuevo la alerta amarilla para recibir a otro fenómeno, literario en este caso: Sergio del Molino. Este madrileño del 79 afincado en Zaragoza, que se dio a conocer al gran público con su ensayo La España vacía, pasó el jueves 8 de marzo de 2018 por el Edificio Constitución 1812 gracias al ciclo Presencias Literarias en la Universidad de Cádiz. Fuera, en la calle, a la misma hora, una movilización masiva de mujeres denunciando la brecha salarial y laboral, la discriminación por razón de sexo, la violencia de género y, en definitiva, exigiendo la igualdad en todos los ámbitos, marcó en el calendario esta jornada histórica sin precedentes.

 

El responsable de novelas como "La hora violeta", "No habrá más enemigo", "Lo que a nadie le importe" y "La mirada de los peces", fue presentado y entrevistado por el crítico literario y editor Ignacio Garmendia, quien tras glosar su currículo literario se centró en "La hora violeta", "La España vacía" y "La mirada de los peces".

 

Del Molino comenzó reflexionando sobre el dolor: “El dolor y la sensación de dolor molesta mucho en nuestra sociedad. Pasa igual con los enfermos y los muertos, que los hemos apartado del primer plano y los hemos llevado a los no lugares”. Y sabe de lo que habla. Lamentablemente. Pues plasmó en papel su vida durante los meses en que su hijo Pablo sufrió una grave leucemia que le causó la muerte. “Los hijos que se quedan sin padres son huérfanos, y los cónyuges que cierran los ojos del cadáver de su pareja son viudos. Pero los padres que firmamos los papeles de los funerales de nuestros hijos no tenemos nombre ni estado civil”. Silencio en la sala.

 

“¿Qué significa el silencio en tu obra?”, le preguntó Garmendia. “El silencio, el vacío, vivir al margen, o sea, lo que no suele nombrarse, es lo que me interesa. Una lección que aprendí hace mucho tiempo es que el horror no necesita adjetivos. Cualquier intento retórico por enmarcar el dolor convierte su expresión en vacua y relamida”, contestó Sergio del Molino. Para este escritor, “la escritura es siempre una forma de ahondar en el dolor, justo lo contrario de sublimarlo. No me gustaría que los lectores pensaran en el libro como en un relato de superación o como material de autoayuda del que se puede extraer una moraleja”.

 

Sobre "La España vacía", un original ensayo escrito con una gran sensibilidad literaria, Del Molino cree que “había algo latente ahí que yo toqué en el momento clave”. Este autor todoterreno opina que “hay dos Españas: una urbana y europea y otra interior y despoblada. La comunicación entre ambas ha sido y es difícil. Parecen a menudo países extranjeros el uno del otro. Y sin embargo la urbana no se entiende sin la vacía”.

 

Sergio del Molino cerró su pasó por la Universidad de Cádiz con una reflexión sobre la fama: “Me ha dado mucho trabajo, y tanta carga de trabajo me abruma. Por lo demás, hago la vida de siempre aunque con más viajes. Y sigo escribiendo sobre lo que me da la gana”.

 

DANIEL HEREDIA

 

Servicio de Extensión Universitaria UCA

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